Diraya somos Miguel Castro y Vega Martín, dos personas que, desde la insatisfacción con lo que nos encontrábamos en el mundo de la educación y el acompañamiento al aprendizaje, nos hacíamos muchas preguntas:

  • ¿Por qué cuando una niña o un niño tiene dos o tres años se «come el mundo», le interesa todo y cuando llega a la adolescencia no le interesa nada? 
  • ¿Aprender tiene que ser algo tedioso? 
  • ¿Por qué me paso el día controlando resultados cuando estoy convencida de que lo importante es el proceso?
  • ¿Por qué hablamos de diversidad y seguimos agrupando a las personas por similitudes, por edades, etc, en estructuras en las que solo pueden compararse y competir?
  • ¿Poner límites tiene que terminar en “drama”, enfado y desconexión?
  • Me encantaba pintar, modelar, bailar, hacer música, las matemáticas, escribir…¿por qué lo abandoné?
  • ¿Qué hizo aquella maestra que consiguió que me apasionaran las matemáticas (léase, cualquier cosa)? 

La verdad es que no nos encajaba casi nada y la gran fortuna, fue encontrarnos con el trabajo de Arno Stern y su taller de pintura “Le Closlieu”.
Un lugar y unas condiciones de trabajo, de aprendizaje y de relación, en el que se respiraba serenidad, aceptación incondicional de la diversidad, cuidado de las personas

Muchas personas lo llaman utopía y sin embargo nosotros pensábamos:

¿Cómo utopía, si sucede todo los días?

Si en estas condiciones, pintar es para todo el mundo y el aprendizaje se dispara, ¿qué no pasará si cambiamos las condiciones en las que aprendemos habitualmente cualquier cosa?

Esta, estaba siendo nuestra búsqueda y este, nuestro punto de partida.

Actualmente, ambos  continuamos desarrollando nuestro trabajo en Diraya como acompañantes en los talleres de pintura, de arcilla y de movimiento, y como formadores en Educación Creadora, en un proceso continuo de investigación, formación y aprendizaje.

Hemos ido encontrando algunas de las respuestas a aquellas preguntas que nos hacíamos y ¡ojalá nunca dejemos de hacernos otras nuevas!